Confort acústico y arquitectura corporativa

El ruido en el ambiente laboral no es sólo problema de las plantas industriales. ¿Qué pasa con el ruido en oficinas y otros espacios de trabajo?

Muchas veces se cree que los niveles de ruido elevado en el ámbito laboral se da sólo en espacios donde hay máquinas funcionando, sin embargo, el umbral para determinar la presencia o no de contaminación acústica depende principalmente de la actividad que se esté desarrollando en el ambiente.

La Organización Mundial de la Salud ha demostrado que el ruido no sólo genera daños fisiológicos en el oído, sino que también, con niveles de menor intensidad,  produce alteraciones psicológicas, como ser afecciones en el descanso, en el humor, deterioro de la comunicación, y disminución en la capacidad de concentrarse en una tarea específica. Por ejemplo, para el caso de la comunicación, con un ruido de fondo de 35 dBA, se considera una conversación satisfactoriamente inteligible a una distancia de hasta 7,5 metros; y con nivel de ruido de 55 dBA, la distancia máxima es de 0,75 metros. Si se refiere a la capacidad de concentración, un ambiente silencioso puede generar un aumento de hasta un 50%, mientras que a medida que se incrementa el bullicio puede disminuir hasta un 40% la atención en una tarea.

Si bien no existen niveles normativos obligatorios de confort acústico, se pueden encontrar recomendaciones al respecto, como la norma IRAM 4070, que plantea niveles máximos de 40 dBA (según curvas NC/RC).

En cuanto al estrés en un ambiente laboral ruidoso; según estudios realizados recientemente, el 29% de las personas considera que el ruido en la oficina le genera más estrés que la propia presión laboral.

Por otro lado, los nuevos cambios conceptuales en la arquitectura corporativa, que buscan expresar la identidad y el espíritu de una determinada marca, transmitiendo los valores de una organización haciendo que estos se vean reflejados en la estética de los espacios y fachadas, obligan a que el concepto del diseño tome como punto de partida a los principios de la compañía. Así mismo, los espacios deben ser funcionales, agradables, y confortables. Estas tendencias se deben a cambios culturales producto de las nuevas tecnologías, que permiten acceder a determinada información en cualquier momento y lugar,  a cambios sociales basados en el liderazgo y la filosofía de considerar a las personas de una compañía como socios estratégicos, logrando mayor eficiencia y productividad. Además, es necesario lograr el sentido de pertenencia, buscando generar espacios más amigables, divertidos y creativos.

Es por ello que se recurre a jugar con el mobiliario, nuevos materiales, colores, formas y texturas que permitan que, quien ocupe el espacio, se sienta cómodo, y pueda desarrollarse. Es esta misma gama de opciones la que nos permite a los expertos en acústica colaborar con arquitectos y diseñadores de interiores en la optimización del confort acústico en los espacios de oficinas, definiendo así el nuevo concepto de “Acústica corporativa”.

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